En su momento el departamento de Lengua del IES Alfonso Romero Barcojo se hizo eco del artículo del académico Ignacio Bosque sobre el sexismo en el lenguaje. Lo que entonces era un artículo se ha convertido ahora en un sólido informe contra las guías de lenguaje no sexista que han proliferado en diferentes instituciones, entre ellas este instituto, que también elaboró una guía. En realidad, como dijimos entonces, la nuestra era algo menos que una guía, más bien se trataba de una serie de recomendaciones de uso que iba destinada a quienes estaban sensibilizados con la invisibilidad de la mujer en el lenguaje. Eso sí, alertábamos del peligro de los radicalismos: caer en el más absoluto de los ridículos. En cualquier caso, la guía fue acogida en el claustro con disparidad de opiniones: hubo a quienes les pareció una solemne tontería y hubo a quienes les pareció algo interesante. Lo mismo ha ocurrido ahora con el informe de Bosque, un texto muy bien argumentado que ha desatado una importante polémica en la prensa. El académico parte de un hecho incontestable: la discriminación hacia la mujer en nuestra sociedad, solo que no piensa que la aplicación de las normas de las guías contribuya a eliminarla; en todo caso a lo que contribuye es a empobrecer la lengua con formas perifrásticas, eufemísticas, redundantes y que atentan contra la economía de la lengua. Merece la pena que os toméis la molestia de echarle un vistazo a dicho informe.
A VUELTAS CON EL SEXISMO EN LA LENGUA
6 marRECOMENDACIONES PARA EL USO NO SEXISTA DE LA LENGUA
22 sepLa coordinación del Plan de Igualdad ha considerado interesante elaborar una guía de uso no sexista de la lengua para el personal del Centro. El departamento de Lengua es partidario de uso del masculino genérico para referirse a los dos sexos. Esto no significa que no seamos sensible a los usos sexistas enquistados en la lengua a lo largo del tiempo. Por ello, pensamos que una forma de discriminación positiva lingüística es recomendar posibles alternativas al valor extensivo del masculino. Somos conscientes de que esta práctica llevada hasta los extremos puede llegar a ser ridícula, como nos han demostrado una y otra vez escritores como Javier Marías o Pérez Reverte; pero en determinadas ocasiones puede servir para analizar el reflejo de la ideología machista en la lengua e incluso para dar mayor visibilidad al sexo femenino.





